Usar menos plástico en casa. 5 alternativas

Usar menos plástico en casa no consiste en ser perfecta y volverte 100% libres de plástico y deshacernos de todas las cosas de plástico que tenemos en casa y cambiarlas por cosas eco-friendly súper guay compostable y sabe dios qué otros términos. 

menos plástico en casa

Se trata también de consumir menos, de consumir de forma responsable. De reflexionar sobre cómo consumimos y de si, verdaderamente necesitamos todo aquello que compramos. A día de hoy, existen bastantes alternativas al plástico en casa. Hoy veremos algunas de las alternativas para usar menos plástico en casa.

1. Cómo usar menos plástico en casa 

Buscar alternativas a las cosas que tenemos que comprar regularmente y son de plástico.

Cada día son más las empresas y las tiendas que facilitan alternativas al plástico en sus productos. Aquí tienes algunos ejemplos de productos que puedes sustituir para usar menos plástico en casa:

Cambiarte a la copa menstrual, te ahorrarás mucho dinero en tampones y estarás produciendo muchísimos menos desechos. Quizá así dejemos de encontrarnos tampones, o compresas flotando en el mar.

Cuando necesitemos un cepillo de dientes nuevo (se supone que debes cambiarlo cada 3 meses) podemos buscar alternativas sostenibles de bambú.

Si por ejemplo, sueles ir corriendo a todos sitios y no tienes tiempo de tomarte un café en taza, en vez de usar los vasos de plástico, hazte con una taza reutilizable, las hay de cristal, de silicona, de bambú. Hay bastantes opciones disponibles en el mercado. No se trata de ser perfecto, podemos olvidarnos la taza alguna vez, pero por lo menos no le pongáis la tapa de plástico si pedís café para llevar. O quizá replantearnos por qué no tenemos 5/10 minutos de nuestra vida para tomarnos un café tranquilamente y relajarnos por algunos minutos.

Cambiar tu desodorante en spray por un desodorante sólido sin plástico. Los hay en varios formatos.

Otro chisme que siempre tenemos en casa y que acaba generando muchos residuos. Hay modelos clásicos metálicos o de bambú.

Muchos detergentes para lavar la ropa llevan una cantidad de químicos elevada y la mayoría vienen en envases de plástico.

2. Hacer la compra a granel con menos envoltorios de plástico en frutas y verduras 

Si vamos a grandes superficies, muchas veces nos encontramos con multitud de frutas y verduras envueltas en plástico. Incluso ya troceadas (nivel pereza máximo de éste mundo "sin tiempo para nada en el que vivimos") y en paquetes de plástico. Una opción sería recurrir a los mercados, a las tiendas pequeñas o ir investigando en los supermercados cercanos en busca de lo que queremos.

Mi solución muchas veces es simplemente comprar otras frutas o verduras ese día que no estén envueltas en plástico. 

Ir a la frutería de toda la vida en vez de a grandes superficies.

3. Si ya tienes tuppers de plástico, sigue utilizándolos hasta que se rompan 

Vuelvo a reiterar. Si ya tenemos un montón de tuppers de plástico, puedes utilizarlos hasta que ya no sirvan. Reemplazarlos inmediatamente no soluciona el problema, gastas dinero y esos tuppers acabarán donde no deben. Lo mismo es aplicable a cualquier utensilio de cocina que tengamos, no reemplacemos las cosas directamente, sino cuando las que ya tenemos, se estropeen. Entonces invertir un pelín más de dinero en fiambreras de cristal o de aluminio.

4. Bolsas de plástico o bolsas de papel

En este artículo de la BBC "Plástico o papel, ¿Qué bolsas contaminan menos realmente? analizan el dilema de una de las cosas que más me encuentro en la playa cuando voy a pasear, las bolsas de plástico. Si tenemos bastantes bolsas de plástico en casa, no hace falta que cambiemos las bolsas de plástico por papel, o por millones de bolsas de tela. Basta con reutilizar las que tenemos de plástico y, cuando no den más de si, pasarnos a alguna bolsa de tela. Muchas veces tendemos a "me he dejado la bolsa en casa", pequeños cambios de comportamiento como intentar tener una bolsa en el coche siempre o en nuestra mochila, bolso o lo que llevemos. No ocupa tanto espacio y se nos irán acabando las excusas para recurrir al plástico.

5. La clave está en reutilizar

Lo opuesto al consumismo sería el reutilizar los recursos, las cosas que ya tenemos por casa. He hecho bastante hincapié en este concepto durante todo el artículo, ya que es algo sobre lo que he estado recapacitando éstos últimos meses. Pintar zapatos que simplemente han perdido el color, hacer una mesa de un palé viejo han sido varias de las cosas con las que he experimentado últimamente.

Probar cosas nuevas y cambiar nuestra forma de percibir el consumo no tiene por qué ser algo negativo, podemos aprender de ello, ser más sostenibles y ahorrar dinero durante el proceso. 

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Raquel Garcia
Raquel Garcia

Nací hace 30 años en Barcelona.
He vivido en Lepe, Huelva, Toronto, Oxford, Rheinsberg y ahora vivo en la increíble ciudad de Berlin. Desde febrero de 2016 me acompaña mi perro Morrison en mis aventuras por Europa.

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