5 alternativas al uso del plástico en casa

5 alternativas al uso del plástico en casa

cepillo de dientes de bambú, cajita metálica y pastilla de jabón alternativas al plásticol

No se trata de ser perfecto y volvernos 100% libres de plástico y deshacernos de todas las cosas de plástico que tenemos y cambiarlas por cosas eco-friendly súper guay compostable y sabe dios qué otros términos. Se trata también de consumir menos, de consumir de forma responsable. De reflexionar sobre cómo consumimos y de si, verdaderamente necesitamos todo aquello que compramos. A día de hoy existen bastantes alternativas al plástico. Hoy veremos algunas de las alternativas para reducir el uso del plástico en casa.

1. BOLSAS DE PLÁSTICO VS BOLSAS DE PAPEL 

En este artículo de la BBC “Plástico o papel, ¿Qué bolsas contaminan menos realmente?” analizan el dilema de una de las cosas que más me encuentro en la playa cuando voy a pasear, las bolsas de plástico. Si tenemos bastantes bolsas de plástico en casa, no hace falta que cambiemos las bolsas de plástico por papel, o por millones de bolsas de tela. Basta con reutilizar las que tenemos de plástico y, cuando no den más de si, pasarnos a alguna bolsa de tela. Muchas veces tendemos a “me he dejado la bolsa en casa”, pequeños cambios de comportamiento como intentar tener una bolsa en el coche siempre o en nuestra mochila, bolso o lo que llevemos. No ocupa tanto espacio y se nos irán acabando las excusas para recurrir al plástico.

2. INTENTAR HACER LA COMPRA CON MENOS ENVOLTORIOS DE PLÁSTICO EN FRUTAS Y VERDURAS.

Si vamos a grandes superficies, muchas veces nos encontramos con multitud de frutas y verduras envueltas en plástico. Incluso ya troceadas (nivel pereza máximo de éste mundo “sin tiempo para nada en el que vivimos”) y en paquetes de plástico. Una opción sería recurrir a los mercados, a las tiendas pequeñas o ir investigando en los supermercados cercanos en busca de lo que queremos. Mi solución muchas veces es simplemente comprar otras frutas o verduras ese día que no estén envueltas en plástico.

3. SI YA TENEMOS TUPPERS DE PLÁSTICO, SEGUIR UTILIZÁNDOLOS HASTA QUE SE ROMPAN. 

Vuelvo a reiterar. Si ya tenemos un montón de tuppers de plástico, podemos utilizarlos hasta que ya no sirvan. Reemplazarlos inmediatamente no soluciona el problema, gastas dinero y esos tuppers acabarán donde no deben. Lo mismo es aplicable a cualquier utensilio de cocina que tengamos, no reemplacemos las cosas directamente, sino cuando las que ya tenemos, se estropeen.

4. BUSCAR ALTERNATIVAS A LAS COSAS QUE TENEMOS QUE COMPRAR REGULARMENTE Y SON DE PLÁSTICO.

Cada día son más las empresas y las tiendas que facilitan alternativas al plástico en sus productos. Cuando necesitemos un cepillo de dientes nuevo (se supone que debes cambiarlo cada 3 meses) podemos buscar alternativas sostenibles de bambú. Si por ejemplo, sueles ir corriendo a todos sitios y no tienes tiempo de tomarte un café en taza, en vez de usar los vasos de plástico, hazte con una taza reutilizable, las hay de cristal, de silicona, de bambú. Hay bastantes opciones disponibles en el mercado. No se trata de ser perfecto, podemos olvidarnos la taza alguna vez, pero por lo menos no le pongáis la tapa de plástico si pedís café para llevar. O quizá replantearnos por qué no tenemos 5/10 minutos de nuestra vida para tomarnos un café tranquilamente y relajarnos por algunos minutos.

5. LA CLAVE ESTÁ EN REUTILIZAR.

Lo opuesto al consumismo sería el reutilizar los recursos, las cosas que ya tenemos por casa. He hecho bastante hincapié en este concepto durante todo el artículo, ya que es algo sobre lo que he estado recapacitando éstos últimos meses. Pintar zapatos que simplemente han perdido el color, hacer una mesa de un palé viejo han sido varias de las cosas con las que he experimentado últimamente. Probar cosas nuevas y cambiar nuestra forma de percibir el consumo no tiene por qué ser algo negativo, podemos aprender de ello, ser más sostenibles y ahorrar dinero durante el proceso.

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Raquel Garcia
Raquel Garcia

I was born 29 years ago in Barcelona.
I have lived in Lepe, Huelva, Toronto, Oxford, Rheinsberg and currently, I live in the frenetic city of Berlin.
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